Aburrirse es un delito
Inundados de pantallas, sobreestimulados, infoxicados.
Así vivimos a diario, desde los más pequeños hasta los más grandes de casa.
El pensamiento crítico se ha vuelto una quimera. Nos sentimos tan estimulados y reaccionando a golpes de dopamina que, casi como una suerte de de hechos
predeterminados ya los tenemos como asumidos.
Pensa y razonar ya no vale. No vale porque en un mundo hiperconectado donde estamos saturados de ruido de información, los pensamientos abstractos carecen de valor.
Escribir ni hablar. Simplemente no queremos.
Las nuevas "tribus" digitales distribuyen sus mensajes a golpe de click de dialectos entrecortados y monosílabos.
El arte de la conversación profunda, empírica se pierde cada vez más en el devenir de los acontecimientos de las personas. Un lenguage locuaz, soez e irreverente manda en lo actual. Porque repito necesitamos respuestas inmediatas y para pensar y razonar debemos tener tranquilidad, abstraernos e incluso aburrirnos.
>“Gente que ayer iba de revolucionaria, que paseó su juventud rebelde por campus y tabernas, trata hoy de convencernos -si no con sus palabras, con su ejemplo- de que el secreto de la supervivencia está en adaptarse a los tiempos. Puede ser, pero ¿por qué no adaptamos por una vez los tiempos a nosotros? ¿Por qué hay que adaptarse a la mediocridad, al mal gusto, a la basura, a la mentira, al paro, a la corrupción, a la guerra, al miedo, a la infelicidad permanente? Si los tiempos dan asco, ¿Por qué adaptarse y no cambiar los tiempos? Quiero creer -aunque lo dudo, a menos que aparezca el hombre nuevo- que aún está en nuestras manos hacer de un tiempo de mercaderes una nueva edad de oro, donde merezca al fin la pena el duro trabajo de vivir… que, al menos para mí, no se paga con dinero”.
Jesús Quintero
¿Cuantas ocasiones dedicamos a meditar nuestros pensamientos?
¿En cuantas ocasiones podemos plasmarlos y liberar la carga de nurstros pensamientos?
La respuesta es simple: nunca o muy poca.
¿La vida nos vive a nosotros o nosotros vivimos la vida disfrutandola?
¿Estamos siendo absorbidos por una voragine de información que nos consume nuestra vida y tiempo?